Tendencias

¿Crees que ya conoces a los Millennials? Quizás deberías mirar de nuevo…

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Generaciones

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Catalina Caro E., Directora de Área Cuantitativa, Visión Humana

Actualmente se habla mucho de los Millennials pero, ¿qué hacer para contentar este nuevo target?, ¿cómo mantenerlos trabajando en la misma empresa por mucho tiempo?, ¿cuáles son los objetivos que buscan en la vida?, ¿qué es lo que les llama la atención de la sociedad?, ¿qué les importa?, ¿en qué ámbito son más críticos?

Actualmente, en Visión Humana estamos trabajando por lograr un mejor entendimiento de los Millennials chilenos, pero no sólo a nivel de consumo, no sólo a nivel del trabajo, sino que también de sus tiempos libres, de los temas que le interesan, de las opiniones que tienen sobre la sociedad.

Pero para lograr entenderlos a cabalidad, no sólo hay que reconocer los gustos que tiene esta generación, sino que también, comprender lo que los diferencia del resto de las generaciones.

En nuestro estudio Chilescopio Millennials Chilenos, además de ellos, tenemos 3 generaciones[1] con las que cruzamos la información:

  1. “Generación X”: Los que siguen en edad luego de los Millennials, y son aquellos que tienen entre 36 y 51 años.
  2. “Baby Boomers”: Personas entre los 52 y 70 años, muchos de los jefes de los Millennials se encuentran en esta generación.
  3. “Generación Silenciosa”: Es la generación más avanzada y donde caen aquellas personas que tienen más de 71 años.

En este camino nos encontramos en Visión Humana el de conocer más a los Millennials, ya hemos hablados de ellos con respecto a sus gustos en las compras y también, cómo son en el mercado laboral, pero ¿y en la sociedad?, ¿cuáles son sus motivaciones? ¿sus satisfacciones?

Tomando en cuenta las motivaciones de las cuatro generaciones, los Millennials destacan la pareja, el tiempo libre y los amigos, mientras que por ejemplo, la Generación x, recalca la importancia del trabajo y para los Baby Boomers, la salud en primer lugar, el lugar donde vive y la religión.

Los Millennials son personas que en general, están más felices que el resto de las generaciones y que están satisfechos con las cosas en las que trabajan, como la relación de pareja, su físico y sus amistades. Vemos que, a medida que van creciendo las personas, es decir, las generaciones más grandes, atributos como la apariencia física principalmente, van perdiendo importancia y la salud, junto con las relaciones familiares van tomando más fuerza.

Aparentemente, vivimos en una sociedad de la que pocas personas están orgullosas, mientras los más ancianos están satisfechos en un 49%, los más críticos son los más jóvenes. Puede ser que a medida que avanza la edad, nos vamos resignando a la sociedad que tenemos, o que el parámetro de comparación que ocupan aquellos que ya están jubilados, distan mucho de los parámetros que utilizan los más jóvenes que puede estar asociado al de países más desarrollados, casi siempre europeos, que han legalizado el matrimonio homosexual y muchas de las demandas que hoy, parecen no ser escuchadas.

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Motivo de lo anterior, es la opinión que los Millennials tienen de que las personas deberían vivir juntas antes de casarse, espacio para los homosexuales e inmigrantes y en que la gente pueda influir más en las decisiones que se toman sobre el país. Esto es diferente a lo que opinan ‘’los más grandes’’, específicamente para Baby Boomers y Generación Silenciosa, por ejemplo en que creen importantísima la presencia del estado para garantizar el bienestar de las personas.

En conclusión, lo que podríamos inferir, es que la generación Millennials trae consigo ideas nuevas que convergen con países más desarrollados y que podrían ayudar a mejorar el país en las distintas aristas que en la actualidad se muestran conflictuadas.

Sin lugar a dudas se están comenzando a mostrar como ‘’la generación de los cambios’’, captando la atención, levantando inquietudes y movilizando masas.

Si quieres conocer más sobre esta generación, escríbeme a ccaro@visionhumana.cl

Te invito a que nos sigas además de este blog estamos en www.visionhumana.cllinkedin y twitter

[1] “La generación de los Millennials” 100% Market Research, México DF

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Segmentación de colaboradores: Hacerse cargo de las diferencias

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Patricio Polizzi R., Director General, Visión Humana

Si bien el concepto de segmentación resulta muy natural para el mundo del marketing, nuestro planteamiento es que lo es también para el ámbito de la gestión de personas. Se hace cada vez más evidente que asistimos a un proceso de creciente diversificación de los deseos y motivaciones que las personas buscan satisfacer en el trabajo. Por lo tanto, las empresas no pueden seguir operando desde el paradigma que todos los empleados buscan lo mismo y que encontrarán la satisfacción laboral de la misma manera. La lógica del empleado promedio como enfoque debe dar paso al enfoque de comprensión y gestión segmentada de los colaboradores de una organización.

“Los segmentos no se definen, se descubren”, nos dice un importante gurú del marketing. Lo mismo aplica a las empresas: los segmentos de colaboradores existen y están conviviendo todos juntos, respondiendo y valorizando las cosas de manera distinta y, por lo tanto, vivenciando a la organización heterogéneamente.

Hace algunos años, nos embarcamos en intentar comprender los potenciales vínculos deseados que los trabajadores chilenos buscan desarrollar con el trabajo, como forma de generar segmentos de éstos. Para ello, hicimos el esfuerzo por encuestar a 800 trabajadores remunerados de distinto perfil, residentes en las 12 principales ciudades del país. Y la pregunta central hacia ellos fue la siguiente: “Pensando en su concepto o idea de un lugar ideal para trabajar, ¿Cuáles de los siguientes aspectos considera usted más importantes para sentirse feliz y comprometido con la empresa en que se trabaja?”.

Más que buscar comprender la importancia relativa de cada tema en particular, la investigación se centró en comprender los distintos grupos de trabajadores que se identificaban por su similitud en la forma de valorar, es decir, por su homogeneidad en el perfil de importancia relativa de cada uno de estos aspectos del trabajo.

La descripción de algunas características de cada uno de los segmentos de trabajadores identificados se presenta en el siguiente cuadro descriptivo:

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Fuente: Estudio Zoom al Trabajo, realizado por la Escuela de Psicología de la UAI y Visión Humana

Sin perjuicio que en Visión Humana estamos en un proceso de actualización de este modelo de segmentación de colaboradores, nos parece relevante señalar la importancia que tiene para una organización, especialmente una de gran tamaño, poseer este tipo de conocimiento para potenciar su gestión de personas.

En los tiempos actuales, donde la diversidad crece en distintos ámbitos de nuestras vidas, no se puede obviar la heterogeneidad existente en el colectivo de trabajadores. Se la debe reconocer, comprender y actuar en función de ella. Debemos hacernos cargo de las diferencias que habitan en nuestra organización.

Empresas con misión o consumidor ciudadano: de quién vino primero.

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Daniel Rodríguez D., Director Área Cualitativa, Visión Humana

El posicionamiento del concepto de empresas ciudadanas o empresas con una misión es algo relativamente nuevo en el contexto chileno; un contexto que además está caracterizado por una relación tradicionalmente asimétrica entre los consumidores/clientes y las marcas. Así nace una tendencia emergente de un consumidor que comienza a tener aspiraciones, demandas y expectativas más colectivas con respecto a las empresas, consecuencia de un contexto social, político y cultural particular; sin embargo, el mismo carácter emergente de esta figura, hace que las personas tengan poco conocimiento respecto al tema.

Esta limitación impacta principalmente, en la percepción que tienen las personas sobre el tipo de contribución o aporte que las empresas pueden dar a la sociedad o, mejor dicho, en expresar las necesidades, demandas y aspiraciones que las empresas podrían satisfacer de manera efectiva; al mismo tiempo también impacta el abordaje y el enfoque que las empresas deben asumir para convertirse en actores cívicos de peso. Presentado este escenario ¿la necesidad de las empresas de ser actores cívicos nace de la demanda de los ciudadanos? o ¿la demanda de los ciudadanos nace porque algunas empresas están tomando ésta postura adelantándose a lo que viene?

Nuestros estudios de tendencias internos nos indican que, si bien hay una figura ciudadana emergente que evalúa a las empresas por otro tipo de vínculos que no son comerciales, dichos vínculos no son lo suficientemente determinantes aun como para alterar los hábitos de consumo. El valor social de una marca aún no es un factor determinante de la preferencia, como se puede ver en la siguiente tabla del estudio de empresas conscientes, pero si es un valor emergente de cara al futuro.

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A esto hay que sumar la tendencia de la posverdad, que está teniendo un gran impacto en la sociedad chilena y que podemos rastrear desde el Chilescopio 2016; las personas están aglutinándose en función de lo que emocionalmente les hace más sentido, más que en función de los hechos; pareciera entonces que estamos en callejón sin salida, donde por una parte cualquier iniciativa de las empresas será considerado como una acción mitigante, y/o donde las empresas simplemente no verán el valor de asumir un rol social participativo y activo que no se prolongue más allá de una coyuntura.

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En función de lo anterior, resulta complejo comprender como son los procesos desde los cuales los chilenos juzgan cuando una empresa contribuye o no con la sociedad. Una empresa que hoy es valorada porque ayudo a resolver una coyuntura, mañana puede ser castigada por un caso particular. Pensemos sin ir más lejos en el caso de Fruna, que durante la ola de incendios de principio de año tomo un rol activo en diferentes áreas para sopesar la catástrofe[1], ganando un posicionamiento muy positivo en la opinión pública, pero que sin embargo hace unas semanas, su imagen se ha visto empañada por el escándalo de la muerte de dos de sus trabajadores[2], siendo fuertemente castigada por los consumidores a través de las redes sociales y los medios.

Esto hace pensar que hoy en día, para el caso de Chile, la imagen comunicacional de la marca sigue teniendo más peso que las acciones estratégicas que la organización lleve a cabo en un determinado momento. Sabemos que hay empresas que ya contribuyen, ¿pero lo saben los ciudadanos?, ¿las comunidades?, ¿es más importante que una empresa realice un gran aporte puntual a la sociedad o que realice pequeños aportes de manera continua?, ¿si publicita lo que hace es percibido como una estrategia para vender más o se le reconoce la voluntad de aportar?, ¿lo hace porque cometió un error o por que le importa?, ¿desde dónde se para el ciudadano para evaluar a las empresas?…

En un contexto donde existen estos dos grandes roles emergentes como lo son, las empresas conscientes y el consumidor ciudadano, queda la tarea pendiente de crear un marco de referencia común que tienda puentes entre ambos, que por un lado permita dirigir las acciones con valor social de las empresas, y que por otro permita a las comunidades expresar sus demandas, necesidades, expectativas y aspiraciones de manera más eficiente y directa.

De momento, lo que si queda claro es el ideal al que las empresas que asuman este rol deben apuntar: No solo debe enfocarse en donde tenga mayor alcance e impacto, sino que debe caracterizarse por la transparencia, proactividad, agilidad, inmediatez y empoderamiento comunitario, de acuerdo a nuestros estudios del área de tendencias.

Desde Visión Humana hemos visto como esta tendencia cobra fuerza cada año en nuestras mediciones cuali y cuanti; lo cual no solo es positivo para el desarrollo socio económico de Chile, sino que también beneficia a las empresas dándoles un rol más cercano a las comunidades, y haciéndolas parte integral de la vida de las personas. Es por eso, que queremos apoyar ofreciendo nuestra experticia a las empresas que quieran anticiparse al futuro y encontrar su rol social, fortalecer los vínculos con la ciudadanía, mejorar su imagen y contribuir en el progreso del país de manera proactiva y no reactiva, en un contexto de formación cívica tanto para las personas como para las empresas.

Si estás interesado en saber más puedes ver nuestro brochure de productos Cualitativos de Visión Humana 2017 o bien contactarme a drodriguez@visionhumana.cl, teléfono: 56 2 2665 1551.

[1] http://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2017/01/25/el-noble-gesto-de-fruna-a-bomberos-marca-de-confites-dono-agua-y-alimentos-a-voluntarios.shtml
[2] http://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/region-metropolitana/2017/04/29/investigan-muerte-de-dos-trabajadores-al-interior-de-empresa-fruna-en-maipu.shtml

Millennials Chilenos: ¿Cómo son en el trabajo? ¿Buscan el impacto inmediato con poco esfuerzo?

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Catalina Caro E., Directora Área Cuantitativa, Visión Humana

Según el estudio Chilescopio 2016 aplicado a 2.300 hogares, a los niveles socioeconómicos ABC1, C2, C3 y D, nos encontramos con que un 62% de los Millennials (personas entre 18 y 35 años) se encuentra actualmente trabajando, un 26% se encuentra estudiando y un 5% está buscando trabajo.

Teniendo en cuenta éstos números, claramente no es fácil ignorar tanto Millennials entre los puestos de trabajo, definitivamente son una fuerza de trabajo potente y que con el tiempo irá creciendo en números y aportando nuevas ideas que modificarán la forma en la que actualmente funcionan las reglas con las que se rigen los trabajos.

Mucho se dice de los Millennials, que siempre quieren marcar una diferencia en la empresa en 8 meses y que al no conseguirlo se cambian, pero ¿Cuáles son las cosas que satisfacen a los Millennials en el trabajo?

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En el gráfico podemos apreciar aquellas cosas que tienen más descontentos a los Millennials son: no tener la posibilidad de innovar con sólo un 35% satisfecho, la poca capacitación y desarrollo profesional que les proporcionan las empresas con un 37% de personas satisfechas y el nivel de autonomía y libertad con la que cuenta para decidir sólo tiene satisfecho a un 38% de los Millennials. Desde el otro lado, sólo tenemos dos atributos que destacan por su nivel de satisfacción, la relación de trabajo con sus compañeros con un 63% y la estabilidad de su trabajo con un 52%. Aun teniendo en cuenta que son los atributos que destacan, sus niveles de satisfacción no son precisamente altos.

En cuanto a qué es más importante en una empresa para los Millennials tenemos en primer lugar la estabilidad con un 81% de personas que lo creen así, un 78% le da alta importancia a la posibilidad de capacitación y desarrollo profesional que brinda la empresa, un 77% a poder compatibilizar la vida personal con el trabajo y un 76% dice que un buen sueldo con beneficios económicos es extremadamente importante.

Es a partir de la baja satisfacción con los atributos presentados y la importancia que le dan a ciertos aspectos que el resto no lo hace, es que sí, podemos decir que los Millennials vienen a cambiar cómo nos relacionamos con el trabajo y la forma en la que hacemos nuestro trabajo, por ello, es importante conocer en detalle lo que piensan, sienten y creen del trabajo, para buscar estructuras que los retengan y que de paso, nos ayuden a mejorar cómo nos relacionamos con el trabajo.

Si te interesa conocer más de los Millennials visita el brochure del estudio Millennials Chilenos o escríbeme a ccaro@visionhumana.cl.

 

Detectar tendencias es como hacer surf

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Patricio Polizzi R., Director General, Visión Humana

Analizar las tendencias de los consumidores es el arte de determinar y comprender las nuevas olas de valores que serán la base de la ideología del consumo del mañana. Al igual que el surf, implica observar y distinguir certeramente, desde sus primeras señales, cambios emergentes que se transformarán en patrones dominantes, los que al igual que una ola que no se visualiza bien termina por fuerza presentándose y produciendo las consecuencias de la falta de anticipación: la sorpresa, la reacción tardía y la consecuente pérdida de oportunidades.

El diccionario de La Real Academia Española define una tendencia como “la propensión o inclinación en los hombres y en las cosas hacia determinados fines”. Desde nuestra perspectiva, esos fines se representan por los valores, es decir, los referentes culturales para catalogar algo como bueno o malo. Los valores representan así ideales, sueños y aspiraciones, con una importancia independiente de las circunstancias, ya que su base es colectiva y cultural.

Desde esta perspectiva, una tendencia de consumidores la definiremos de la siguiente forma:

  • Un cambio emergente y sustentable en los valores de un grupo de consumidores
  • Determinados por cambios en el contexto demográfico, legal, económico, tecnológico, social y/o político
  • Y que se expresan en nuevas actitudes y comportamientos de consumo en general o respecto de una categoría de producto o servicios en particular

El mismo plato de lechugas no es lo mismo hoy que antes. Desde el surgimiento del ideal o valor del autocuidado de la salud, este plato de lechuga adquiere significados que no tenía y hoy si tiene. Lo hace incluso más apetitoso, sin siquiera cambiar su composición física. Estamos frente entonces, a un cambio de valores (la importancia de la salud) que predispone de manera distinta hacia un mismo objeto (el plato de lechuga), lo que se termina expresando en determinados tipos de comportamientos manifiestos (que cada vez más personas incluyen lechugas en sus platos de comida, se plantan lechugas en nuevos huertos en las casas, etc.). Así, lo medular de una tendencia de consumo son los nuevos valores que comienzan a instalarse.

En resumen, una tendencia es un cambio emergente de ideales o valores que cambia el sentido que se le asignan a los productos, servicios y marcas, y que se expresa en comportamientos incipientes, e incluso en principio inconexos, desde los cuales podemos pesquisarlas.

Desde el punto de vista de su alcance, las tendencias pueden ser clasificadas en:

  • Macrotendencias o cambios emergentes en valores que afectan transversalmente a distintas categorías de productos o servicios. Por ejemplo, la tendencia del asociativismo en el consumo, o como nueva lógica de poder de compra de los consumidores.
  • Microtendencias o cambios emergentes en valores circunscritos a una categoría de producto o servicio. Por ejemplo, la tendencia al mayor consumo de desayuno frío en la categoría alimentación.

Es claro que detectar tendencias emergentes es la clave de la anticipación estratégica para los negocios de hoy. Dado que las empresas viven una realidad en permanente transformación, ver fotos no basta, necesitamos ver películas, donde desde el inicio anticipar sus posibles finales: las tendencias.

De esta manera, detectar tendencias emergentes de los consumidores representa visualizar potenciales nuevos valores en la demanda, desde los cuales existirán nuevas posibilidades para desarrollar el posicionamiento competitivo, el mejoramiento e innovación de productos y servicios y los nuevos códigos comunicacionales relevantes para las audiencias.

Hay que dejarlo claro: detectar tendencias es un arte y no una ciencia. Sin perjuicio que es muy importante la información, no es un ejercicio de proyección matemática, ya que muchas veces -y cada vez más frecuentemente- los cambios más importantes no son una extensión directa del pasado.

Detectar tendencias, al igual que el surf, implica una actitud de 3 ingredientes clave: curiosidad, deducción e interpretación. Curiosidad, porque hay que disfrutar el buscar conocer lo que se presenta en principio como algo no conocido ni totalmente entendible. Deducción, porque las tendencias se manifiestan desde evidencias incipientes, diversas e imperfectas. E implica cuotas importantes de buena interpretación, porque los cambios de valores no se expresan con palabras por parte de los involucrados, sino que implican el planteamiento de buenos supuestos e hipótesis de lo que pasa y por qué pasa.

Estamos, entonces, todos invitados a surfear las olas emergentes de la cultura de consumo del futuro. Sólo los buenos surfeadores disfrutarán de las olas que se vienen.

Los Millennials: ¿El Mcguffin de la investigación de mercados?

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Daniel Rodríguez D., Director de Investigación y Tendencias, Visión Humana

El término millennials es utilizado a diestra y siniestra actualmente como una especie de Mcguffin del marketing. Para los que no están familiarizados con el argot cinematográfico, el primero en usar el concepto de Mcguffin fue Alfred Hitchcock, para tratar de explicar los elementos que se introducen en las películas con la única excusa de que la trama avance, pero que resultan irrelevantes en los sucesos de los personajes centrales. En una entrevista aparecida en el libro “Las grandes entrevistas de la historia”, Hitchcock explica el origen del término:

La palabra procede del music-hall. Van dos hombres en un tren y uno de ellos le dice al otro “¿Qué es ese paquete que hay en el maletero que tiene sobre su cabeza?”. El otro contesta: “Ah, eso es un Mcguffin”. El primero insiste: “¿Qué es un Mcguffin?”, y su compañero de viaje le responde: “Un Mcguffin es un aparato para cazar leones en Escocia”. “Pero si en Escocia no hay leones”, le espeta el primer hombre. “Entonces eso de ahí no es un Mcguffin”, le responde el otro.

De esta manera, decir millennials hoy en día es una forma de etiquetar personas con un amplísimo rango de edad nacidos entre el año 1980 y el 2000, como individuos homogéneos y de una manera que asume que los millennials son iguales alrededor del globo, siempre y cuando hayan nacido entre dichas fechas.

El origen del término “millennial” se da dentro del contexto norteamericano, donde tradicionalmente se tipifican o categorizan a las generaciones por elementos particulares del contexto coyuntural que las vio nacer y crecer. Así nació por ejemplo el término “baby boomer”, que es la generación post guerra de 1945, donde dadas las obvias mejoras en las condiciones y expectativas de vida en USA y Europa (ya no ibas a tener que morir salvando al soldado Ryan, o culpar a los meteorólogos porque no pronosticaron una lluvia de bombas con monzones aislados), se incrementaron las tasas de natalidad de los países que participaron en la guerra; ergo “Baby boomers”.

Del mismo modo los millennials responden a una coyuntura particular dentro de la sociedad norteamericana, y quizás en USA estos rasgos son lo suficientemente homogéneos para describir un segmento con edades tan dispares como 18 a 35, desconozco el contexto, pero sí creo que no se puede hacer lo mismo en el latinoamericano.

A menudo se tienden a analizar solo los rasgos compartidos como elemento definitorio del perfil, pero no se considera la causa que origina determinados comportamientos, lo que, en última instancia, demostraría la heterogeneidad de los mismos; es como si el cineasta pusiera como foco de la película al Mcguffin en lugar de simplemente considerarlo un recurso para permitir el avance de los personajes de la historia. Esta pérdida de enfoque, es producto de copiar y pegar el término norteamericano en la cultura del país que convenga; no se puede simplemente poner a los espías a buscar un tesoro, y a los piratas a perseguir documentos ultra secretos. Para un ejemplo más gráfico, tomemos uno de los rasgos más comercializados de los millennials, el vivir con los padres. Esto tiene explicaciones culturales totalmente antagónicas y por lo tanto no extrapolables. El vivir con los padres (en realidad cerca de la madre) es algo típico de las sociedades matrisociales. Mientras en las sociedades patriarcales, como la norteamericana o algunas europeas, los hijos buscan huir del arquetipo patriarcal (Urano-Cronos-Zeus) tan pronto tienen oportunidad, en América Latina se busca permanecer bajo la protección matriarcal (Gaia-Rhea-Deméter) tanto como se pueda (sociedad machista, pero de cultura matriarcal=matrisocial).

Un comportamiento que a primera instancia parece similar, tiene causas totalmente diferentes y por lo tanto los patrones de comportamiento (outputs) serán diferentes. Lo anterior es para los norteamericanos, acostumbrados a la independencia desde muy temprana edad, una tendencia nueva y responde a una lógica generacional distinta; mientras que, en muchos países de Latinoamérica desde antes de la industrialización y los focos urbanos, el hogar estaba donde estaban las matriarcas (abuelas, madres, esposas); son costumbres que se han heredado como parte del ethos latinoamericano.

La falta de profundización de los segmentos de edad nacidos entre 1980 y el 2000, en el contexto suramericano, ha inducido a una estereotipificación de los individuos, donde se les suele describir como egoístas, desinteresados, inestables, consentidos, etc. El marketing y el bombardeo comunicacional se ha esforzado tanto en posicionar el término, que incluso es común encontrarse al típico “yo soy millennial”, que con orgullo usa la categoría solo para sentirse parte de algo o diferenciarse de lo que vino antes, al mismo tiempo que siente la necesidad de justificarse por ser millennial (irónicamente).

Para el caso de Chile, he tenido la oportunidad de observar varias áreas donde el copy/paste del término comienza a generar incongruencias, a medida que las generaciones entre 1980-2000 se consolidan como la principal fuerza laboral del país. Los modelos de experiencia y servicio, la cultura organizacional de las empresas y los vínculos de las marcas están siendo afectadas a nivel estratégico, por un reflejo sin dimensionalidad carente de significado socio-antropológico para el contexto chileno, y muchas empresas no están preparadas para articularse de manera efectiva con esta nueva generación de consumidores, ahora adultos y decisores; peor aún, solo falta echar un breve recorrido por LinkedIn y ver como el término es utilizado de manera peyorativa por algunos representantes de RRHH o headhunters. Al mismo tiempo que estos evitan el perfil, algunas empresas buscan llamar la atención de este mercado potencial haciéndole guiños, pero sin estar alineados realmente con las necesidades, preferencias, y expectativas del mismo; algo así como el papá que trata de ser cool en la fiesta del hijo, pero solo genera algunas sonrisas por cortesía de los amigos.

Es evidente que hace falta abordar el tema con una mirada nueva y con lupa en lo regional, lejos del típico estereotipo similar al de los reality shows y los sitcom norteamericanos que se continúa reproduciendo socialmente; pues el sesgo no solo afecta el consumo, sino la identidad misma de los individuos; y eso es lo que desde Visión Humana queremos ofrecerles a nuestros clientes interesados en comprender los millennials: no es quedarse en la descripción de lo fenomenológico, es profundizarlo y comprenderlo, más allá de la simple etiqueta millennials. No desarrollamos mcguffins, sino vínculos con los consumidores. No finalizo sin dejar de invitarlos a conocer nuestra renovada y potenciada oferta de productos cualitativos, donde nuestro valor agregado es el enfoque desde la cultura chilena bien autóctona y criolla. Muy pronto, quizás podamos develar junto a nuestros clientes qué es lo que en realidad hay detrás de los millennials y superar los estereotipos importados, para crear verdaderos arquetipos de chilenos.

Saludos y nos vemos en el próximo radar, a menos de que quieran contactarnos antes por los siguientes canales: drodriguez@visionhumana.cl, fono: (562)226651551.

Digital Shopping: ¿Se están atreviendo los Chilenos? ¿Qué falta para generar la confianza en la compra online?

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Catalina Caro E., Directora de Investigación y Tendencias, Visión Humana

Cyber Day causa cada vez un revuelo nacional, la prensa escrita, la televisión, incluso nuestros mails son testigos de ello. Hace alrededor de una semana ya todos estaban hablando de esta nueva versión, pese a que no todos les gusta el evento, pues para algunos son ofertas mediocres producto de precios previos inflados, mientras que, para otros, son las mejores ofertas del año y esperan con ansias cada versión. Pero vámonos más al fondo de todo esto: ¿los chilenos realmente compran por internet?, ¿cuál es el porcentaje de gente que compra por internet sin tener miedo a estafas o que el producto no le llegue a su casa?

Según datos del estudio Chilescopio 2016, un 21% declara que actualmente compra productos o servicios por internet. Pero ante la pregunta de ¿cuán de acuerdo está en comprar por internet en vez de acudir a un local?, donde se esperaría que la tendencia fuera al alza, los números se mantienen mostrando un 22% de personas que prefieren comprar por internet en vez de acudir a un lugar físico. Y en cuanto a la frecuencia de compra, un 29% de las personas declara comprar al menos una vez cada dos meses o más frecuente.

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Entonces, ¿qué está pasando?, ¿por qué los chilenos tienen tan poca preferencia de compra por internet? A las personas les gusta vitrinear, comprar y buscar promociones por internet, un 25% lo hace en el Smartphone y un 24% lo hace a través del Notebook y un 8% lo hace en un Pc fijo. A todos nos llegan correos de las promociones de la semana de la tienda X y muchos nos quedamos mirando lo que ofrecen. ¿Pero qué falta para generar la confianza suficiente para la compra online?

Quizás sea el servicio, la experiencia al momento de entrar a comprar, tocar los productos, probárselos para saber que estamos frente al correcto calce de la prenda, el vendedor que te atiende y te pregunta ¿qué necesita? Al comprar por internet, no tienes un vendedor que te oriente sobre qué vestido te queda mejor o sobre cuál cuchillo le sirvió más a ella o él para cortar la carne en aquel asado de domingo. Un 38% de las personas prefieren comprar en tiendas donde el servicio es más personalizado, precisamente por lo mismo, por la orientación y asesoría que pueda entregar el vendedor que asumimos que tiene conocimientos sobre el producto y la categoría del mismo (qué marca es mejor para ese producto que necesito). Toda esa experiencia no la entrega internet, pese a que en algunas páginas si podemos comparar un producto con otro, pero sólo podemos hacerlo desde el aspecto técnico. Es por eso que la “experiencia de servicio” es tan importante en las tiendas, porque influye en la compra y puede lograr muchas veces compras que no teníamos pensado hacer, un 46% de las personas declara entrar por una cosa y salir con más de lo pensado. ¿Cuál podría ser la solución entonces?

La misión en Visión Humana prontamente será descubrir porque es tan baja la compra por internet y cómo podemos hacer para que aumente. Si te interesa saber más sobre esto, en Chilescopio 2017 ahondaremos más sobre este tema. Escríbeme a ccaro@visionhumana.cl para más detalles al respecto.